Cocina junto al Tajo.
Producto, río y huerta.
La Ribereña nació mirando al Tajo. Aranjuez es un pueblo de huerta, y de eso vivimos: tomate de la vega, espárragos cuando toca, fresón en abril, judías verdes que llegan por la mañana.
La carta cambia. No por moda, por respeto al producto. Cuando algo no está bueno, no entra. Cuando aparece algo singular del mercado, lo metemos esa misma tarde.
El servicio es de los que saben escuchar antes de proponer. La sala, ruidosa porque la gente está cómoda. Y los habituales, los de siempre, repiten porque saben qué encuentran.
Lo que servimos cada día.
Cocina de huerta
Producto de la vega de Aranjuez cuando es temporada. Lo que esté bueno hoy, lo que se acabe mañana.
Menú diario
Tres entrantes, tres principales, dos postres. Cambia cada semana según el mercado. Lunes a viernes.
Comidas de grupo
Cumpleaños, comuniones, comidas familiares, cierres de empresa. Privatizamos sala o terraza. Carta a medida.
Reserva con respuesta
WhatsApp o teléfono. Confirmamos en horas. Si no podemos darte la mesa que pides, te proponemos alternativa.
Lo que cuentan los que vuelven.
Llevo años cenando aquí. Producto, oficio, sin pretensiones. De los que aún quedan.
Quedé con clientes y todos quedaron encantados. Cocina seria con servicio cercano.
La judía verde con jamón es uno de los platos que me hace volver a Aranjuez.
Sala, mesa, cocina.
Aranjuez se nota en la luz. La Ribereña, en cómo se queda la gente a sobremesa.
Hazlo el día antes.
Cuéntanos cuántos sois, qué día y a qué hora. Te contestamos por WhatsApp confirmando o proponiendo alternativa.
Si tienes celebración, alergia o cualquier petición especial, dilo al apuntar — así llegamos preparados.